19 abr. 2013

Lo que sueñan los insectos de Javier Quevedo Puchal


Coincidí con Javier Quevedo en la editorial Odisea, creo que ambos publicamos en el mismo año, y más tarde coincidimos en el Premio Shangay, donde fuimos vencidos por Boris Izaguirre, y estudiando en Cálamo & Cran. Para entonces, si no me equivoco, él ya había publicado Cuerpos descosidos, un manifiesto de su literatura, de su voz. No hay nada más gratificante que comprobar que un autor tiene voz propia, cuando parece que en el mundo editorial la única voz que manda es la de hacer dinero. Pero vamos a lo que vamos, con todo esto lo que quiero es decir que aunque lo conozco y me cae muy bien no soy muy de hacer la pelota en cuestión de libros. Quizás si Javier fuera cantante y su último disco fuera un pestiño no me importaría suavizar mi crítica por no ganarme enemigos. Pero lo siento, si un libro no me ha gustado, no me ha gustado. Y si un libro me ha encantado pues me ha encantado. Este es el caso de Lo que sueñan los insectos, su última novela. 

Lo que sueñan los insectos es una historia de terror alejada del terror que más vende. A pesar de estar ambientada en la actualidad, es más cercana a Lovecraft y Bram Stoker que a Stephen King. Su lenguaje es elegante, las imágenes que evoca son enigmáticas y oníricas, feístas y poéticas al mismo tiempo. El narrador es digno de análisis. Encontramos un narrador personaje que lejos de ser el protagonista, es el acompañante de la protagonista. Es un consorte que desde su punto de vista es incapaz de contarnos toda la verdad. No miente pero sí que se le escapa información que el lector nunca tendrá pero que está ahí, ante los ojos de Milena. Milena es la primera protagonista femenina de Javier, que le da una excelente profundidad psicológica al personaje. Milena vale más, como se suele decir, por lo que calla que por lo que cuenta. Sus silencios, sus sueños, sus pensamientos y sus visiones son la clave de esta historia. Pero todo ello está en su cabeza y nuestro narrador (es imposible evitar pensar en Sancho Panza al hablar de él) contempla perplejo cómo se desarrollan los acontecimientos, tan perplejo como el propio lector. Por otra parte tenemos a un personaje maligno, un demonio que come bebés y que de forma inmediata se convierte en un icono. Me fascina pensar que en futuras novelas de Javier pueda volver a aparecer este personaje. ¡Ojalá fuera así! Me he quedado con ganas de saber más de él o de verlo en otras historias. Definitivamente, has creado un monstruo. El cuarto personaje en discordia dentro de los principales es Isabel. Y lo gracioso de Isabel es que está ausente y muy presente al mismo tiempo. Es la chica perdida que Milena y Diego buscan, y que a pesar de todo, impregna cada página del libro. Algo así como Rebeca en Rebeca de Daphe Du Maurier. 

Otro aspecto que me ha llamado la atención es que aún teniendo una apariencia clásica y una elegancia de otro siglo, es una novela sumamente moderna. Moderna, por ejemplo, en la forma en la que el autor traspasa el papel y aparece en forma de personaje soterrado, dando su visión de temas de actualidad como la crisis o la moda de los bestsellers. Eso sí, el tema central de Lo que sueñan los insectos va más allá de lo terrenal, y como la buena literatura hace, además de entretener, informar y expresar sentimientos u opiniones, hace que reflexionemos. En realidad, esta novela es profundamente espiritual. Es una apología del desarrollo espiritual como motor de nuestras vidas, como inspiración y liberación, y me llama la atención pues ignoraba este aspecto del autor. O quizás es que, como los buenos autores saben hacer, nos ha hecho creer lo imposible.

Una vez terminado, las preguntas y reflexiones se agolparon en mi cabeza, me dejaron en estado de shock. Es un libro totalmente aconsejable si quieres una experiencia literaria intensa, sumergirte en un puzzle en forma de historia de terror y no tener miedo a acabarlo y plantearte los temas que verdaderamente se enconden tras la superficie. Esto podría ser un bestseller pero no lo es. Como bien dice Adela, uno de los personajes de esta novela "Es buenísimo. Te engancha que no veas. Lo tengo aquí en el cajón y, a ratos muertos, me lo he leído casi entero. En apenas tres días". Miedo me da preguntar por el título del libro que lee, pero me da la impresión de que no lo ha escrito Javier Quevedo. Y no es porque Lo que sueñan los insectos no enganche, que lo hace, ni porque no sea buenísimo, que lo es, sino porque creo que Adela es más de leer literatura hecha exclusivamente para la evasión. ¿Me equivoco? 

En definitiva, es recomendado para lectores valientes y curtidos. Si esperas algo de fácil digestión simplemente no es tu libro.

Si te llama la atención, puedes comprarlo AQUÍ o en cualquier librería, claro está.

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