20 jul. 2013

Cómo me documenté para escribir ROTTENMEIER (4)


Llandudno: retiro galés

Viví hasta Octubre del 2004 en un pequeño pueblo galés llamado Llandudno, uno de los lugares en los que  Lewis Carroll se inspiró para escribir Alicia en el País de las Maravillas,  mejorando mi inglés, trabajando como camarero y olvidando mi frustrante pasado académico y mi frustrado intento de ser novelista. La ansiedad acabó adueñándose de mí y la única forma de canalizarla y liberarme era regresar a España y escribir. De esa forma, y tras múltiples vicisitudes que serán contadas en algún momento y en algún otro lugar, vio la luz Tan dulce, tan amargo publicada por la editorial Odisea en el año 2008. Tan dulce, tan amargo exploraba todo aquello que había guardado en mi interior durante los últimos años, en gran parte provocado por mi estancia en Praga. Para mi sorpresa, tuvo un cierto éxito que me llevó a aparecer en diversos medios de comunicación (los más curiosos aún encontrarán algún ejemplar de la novela en algunas librerías) y recibí correos de lectores de lugares tan dispares como Bulgaria, Chile o Malta. Tan dulce, tan amargo también llegó a las manos del profesor Herzfelde y tras leerlo, enterró el hacha de guerra enviándome todos mis apuntes perdidos y dándome el beneplácito para escribir la novela sobre la señorita Rottenmeier. El por qué lo hizo aún no lo sé. Quizás vio que la oscuridad y el desasosiego que me envolvía y que envolvía a los personajes de mi primera novela era la misma que Charlotte Rottenmeier describía en su diario, la misma que a él no le permitía dormir desde hacía quince años. Una vez que yo también la había conocido, estaba preparado para comenzar la obra, no antes. Le mandé una nota de agradecimiento que nunca fue respondida. En Enero del año 2009, el profesor Helmut Herzfelde fallecía a los cincuenta y siete años de edad en su estudio de Praga debido a una neumonía. Comencé la novela el mismo día que supe de su muerte, casi dos semanas después de la misma.

Rottenmeier sale a la venta en Noviembre gracias al buen hacer de la editorial Punto en Boca