30 sept. 2013

Mi experiencia con Odisea Editorial (3)


Estaba esperando un milagro y sin ir más lejos, sucedió a principios del año 2008. El editor de Odisea me llamó por si tenía algo más "de su estilo" que enviarle. Recordé mi versión de Persuasión de Jane Austen, a la que había titulado Mi primera vez con otro hombre y más tarde Cerrado por inventario. No la tenía corregida, ni pasada a ordenador, de hecho ni siquiera la había mirado tras acabar de estudiar en la Escuela de Letras. Era una obra pre-formación, con buenas ideas pero bastante flojita. La corregí y reescribí a trotacaballo y añadí unas ilustraciones estupendas que hizo un compañero de trabajo aficionado a dibujar cómics. Las ilustraciones se quedaron fuera por decisión del editor pero el resultado final les gustó. Realmente no me sentía orgulloso de que mi carrera comenzara con semejante pastelón pero por otra parte, estaba deseando publicar algo y quitarme la espinita. Firmé el contrato de la obra Cerrado por inventario, que por cierto, era un contrato que ahora no firmaría ni borracho, puesto que la editorial se quedaba con todos los derechos a un coste irrisorio, y comenzó el proceso de edición...

Un contrato de edición "normal" ha de liquidar al autor semestral o anualmente, pagándole el 10% de los libros vendidos en físico (más de los ebooks, un 20%, por ejemplo) y en el caso en el que se quieran quedar con los derechos para posibles adaptaciones, no firméis por menos de un 40%.  Ese es mi consejo, no aceptéis migajas.

La editorial se ha de hacer cargo de la corrección del texto, tanto ortotipográficamente como de estilo, del diseño de la portada (en la que se ha de contar con la opinión del autor), de la maquetación y por supuesto de la promoción y distribución...Y como siempre digo, por supuesto que el escritor no ha de pagar nada por ello. Dignifiquemos esta profesión, no nos están haciendo un favor por publicarnos. La empresa va a ganar dinero con nosotros y si "no cubren costes" (como muchas afirman para justificar el cobro de cierta cantidad de dinero o la obligación de venta de cierto número de ejemplares) es su problema. Como en cualquier negocio, es el empresario el que ha de invertir y arriesgar su dinero, y no el trabajador, en este caso, el escritor.

Con Odisea Editorial no tuve que pagar nada (sólo faltaba eso) y el proceso de edición se cumplió más o menos, exceptuando por ejemplo, en que no vi cómo sería la portada de mi novela hasta el día que estuvo en las librerías y que no me preguntaron en ningún momento si me parecía adecuada o no. Y por supuesto que no me lo pareció, pero llegaremos a esa parte en su momento.

Antes, os contaré cómo de "Cerrado por inventario", esa comedia amable y romántica que trasladaba una historia de Jane Austen a finales del S.XX, se convirtió en el tandem que acabó siendo, Tan dulce, tan amargo, y cómo Odisea acabó publicando una historia que de antemano había rechazado. Pero eso será en el próximo post.