4 oct. 2013

Mi experiencia con Odisea Editorial (y 5)

La verdadera culpable de que mi novela no fuera un best-seller

Cuando miro hacia atrás lo hago del mismo modo en el que a veces miro las fotografías de cuando era pequeño y en casa nos reuníamos un par de decenas de primos junto a una tarta de yema tostada y vasos de Colacao. No es precisamente nostalgia pero sí cariño por el ayer. Por supuesto que tengo cariño por cada una de las experiencias que he tenido a lo largo de mi vida porque, fueran como fueran, el resultado siempre ha sido positivo, siempre he ganado algo más de conocimiento, de fuerza, de ganas de seguir. Mi revisión de la experiencia con Odisea Editorial no es un relato agrio y lleno de rencor, es una mirada tierna a la ignorancia de los años (un poco más) jóvenes y un consejo a los que tengan esa necesidad de publicar lo que escriben durante horas y horas de tarea. Y no digo ni "hazlo" ni "no lo hagas". Yo, si volviera a nacer, no cambiaría nada de mi vida, me da miedo el efecto mariposa. Sin mi bagaje yo no sería el yo que soy ahora. 

Sigamos pues con la historia en el punto en el que la habíamos dejado. Me entrevistaron en varias revistas, en un programa de radio y el libro tuvo buenas críticas en general. Nadie pidió mi cabeza ni que me lincharan. Y el punto álgido de la promoción vino cuando, llevado por un arrebato de locura, me presenté en el hotel en el que se hospedaba Paris Hilton, que estaba en Madrid para promocionar una red social y conseguí gracias a mi mítica frase de "I don't admire you as a person but as a singer!"que se acercara a mí y posara con Tan dulce, tan amargo ante las cámaras. Si rebuscáis por ahí podréis encontrar alguna que otra foto que aún flota a la deriva en internet. Yo me abstengo de ponerla porque me da un poco de corte, la verdad sea dicha. 

Debido a este encuentro, un redactor de la revista Zero me pidió el teléfono y acabé por aparecer en un reportaje de jóvenes escritores con futuro prometedor. Y ese mismo año, Tan dulce, tan amargo fue nominada a mejor novela en los Premios Shangay. Podría estar horas contando cosas sobre aquella época y todo lo que viví, pero entonces no acabaría nunca. Fue bonito mientras duró.

¿Qué pasó después? Escribí El Terrible e Inconfesable Secreto de Zacarías Prat, Algo Ocurre en Santa Marta, Rottenmeier, Soy lo peor, Panicoterror...Y tras reafirmar mi voz, algo que explicaré en un futuro post, y sin salir perjudicado gracias a un par de cláusulas del contrato que no se habían llegado a cumplir, rescindí mi contrato con Odisea para liberar mi obra. Tan dulce, tan amargo no ha muerto pero necesitaba dignificarse a través de, primero, una purificación y después, una transformación.

Es importante que entre autor y editor haya un punto de vista en común, comunicación y acuerdo. Si no, son dos caballos tirando del carro hacia direcciones opuestas.