9 abr. 2014

Authors Anonymous

 
Un grupo de autores no publicados se reúnen periódicamente para compartir sus textos (y frustraciones) y una cámara graba tanto estos encuentros como lo que hacen en su día a día para un documental. Este es el punto de partida de una de las películas más divertidas y al mismo tiempo crueles que he visto en mucho tiempo. Sobre todo te parecerá cruel si eres escritor porque es que, querido lector, en esta película salimos TODOS. Sí, cada uno de los "autores anónimos" representa a un tipo de escritor (y de una forma bastante acertada). Podría poner nombres y apellidos de personas que conozco en la vida real. Y lo peor de todo es que uno se ve reflejado en ellos. Hagamos un repaso. Está la escritora de literatura erótica, que usa cuatro adverbios acabados en "-mente" en la misma oración para describir un orgasmo y cuya novela Niet, not yet trata de una rusa, Natasha, que folla mucho. El marido de esta escritora es un dentista que tiene miles de ideas (bastante idiotas todas) y que realmente no llega a desarrollar ninguna. Luego tenemos al escritor que cae en una autoedición, con las prisas de querer ser el primero del grupo en publicar, y acaba con un libro , Roaring Lion, de portada horrorosa, lleno de faltas de ortografía, contraportada en chino y promoción y distribución nula. Lo peor de este escritor es que se le sube a la cabeza y se cree que ha triunfado. También hay uno que va de guapo, que se cree el nuevo Charles Bukowski pero que no pasa del tercer folio de su novela, desperdicia su tiempo vendiendo la imagen que quiere dar de sí mismo. Otra de las escritoras escribe "con el corazón" sin tener ningún tipo de formación y sin haber leído nada en su vida. A su mejor amigo le ocurre lo contrario, tiene mucha formación académica pero hace meses que no escribe nada, está estancado y le falta frescura, motivación y ganas.
 
La bomba estalla en este peculiar (pero muy real) grupo de escritores cuando uno de ellos (no diré quién) consigue un contrato con una editorial de prestigio. Como dijo Oscar Wilde, "Cualquiera puede simpatizar con las penas de un amigo, simpatizar con sus éxitos requiere una naturaleza delicadísima"
 
Ver esta película es, si nos la tomamos con sentido del humor y de forma constructiva, mucho mejor que cualquier curso de narrativa. Por eso, si eres escritor, no debes perdértela.