16 abr. 2014

Los Guardianes de John Christopher (Influencias 2)


Los Guardianes es una novela de corte juvenil de la que tengo un grato recuerdo porque, por primera vez en la vida, me trataba como un lector inteligente. O al menos me hacía sentir uno. Tras leerla, todas aquellas historias de Enyd Blyton parecían cosa de niños e incluso me desvelaba un mundo adulto que otras novelas, como La Historia Interminable, no me habían mostrado (en una primera lectura) de forma explícita. Los Guardianes me enseñó que en el mundo hay dos tipos de personas. Y tomé buena nota de ello a mis siete u ocho años.
 
La historia está ambientada en un futuro distópico (año 1984, cuando el libro se escribió en 1978, si no me equivoco) en el que los habitantes de una megalópolis, Las Cornubes, disfrutan de los últimos avances en tecnología (¡la holovisión!) aunque así mismo están expuestos a una serie de peligros (delincuencia, altercados, violencia...) producto de la sociedad en la que viven. El protagonista, Rob, descubrirá que, al otro lado del muro que separa el mundo, hay otra sociedad completamente diferente, El Condado, en la que sus habitantes parecen haberse estancado en el S.XIX... Y yo descubrí que hay ocasiones en las que lo que parece bueno no es lo mejor, que hay personas que luchan por sus derechos y motivos por los que merece la pena alzar la voz.
 
Descubrí que hay libros que cuentan mucho más de lo que es el mero argumento, y pensé que yo quería escribir así. No sólo conseguir que el lector se evadiese a través de mis palabras, sino hacerlo reflexionar tras leer la palabra "Fin".
 
De ahí que no me canso de repetir lo importante que es la lectura para un futuro escritor. Apuntad esta novela, corta y amena pero muy interesante, en vuestra lista de libros pendientes. Lo podéis comprar aquí

1 comentarios:

  1. A mí también me gustó mucho, más o menos por lo mismo que a tí. Recuerdo que por aquel entonces leíamos a Enyd Bliton, pero ya estaba harta de cuentos del tipo "pandilla de chicos se mete en apuros y suceden aventuras". Para eso ya teníamos a " Verano azul" en la tele y todas sus reposiciones. Y a Parchís, que además eran orgullo patrio. Fuera bromas, la historia me absorbió desde sus primeras líneas. Me atrapó además la escenificación de la obra, dos mundos tan dispares, la rebeldía por querer pertenecer al otro lado, la conciencia aletargada que va despertando...

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