10 jun. 2014

La Puta Diabla de Fito Páez


Soy hijo de Fito Páez. Me explico. Cuando tenía quince años, un verano angustioso debido a las clases particulares de Matemáticas, lo descubrí. Era una cinta de música que consiguió que me evadiera de las integrales, las derivadas y las regañinas y estaba llena de canciones extrañas, cada una de ellas aportaba una magnética partícula a un universo que, hasta entonces, me había sido desconocido. Y obsesivamente, poco a poco, con lo que iba ahorrando de la vuelta de las entradas de cine, me fui haciendo con todos sus discos. Encontré la llave para regresar al mundo que yo pertenecía, al de las letras enrevesadas, el rock, el piano y la tragedia. Y como por aquella época yo trataba que mis relatos, escritos clandestinamente cuando se supone que debía estar resolviendo ecuaciones, pasaran a ser algo más, novelas quizás, fue en el oscuro, a veces, brillante, otras, tormentoso pero feliz mundo de Fito Páez en el que me sentaba a escribir. Ni que decir tiene que a la larga, mi propia obra tiene posos de su obra. Es curioso que hasta ahora, aquel que fue alimento de mi creatividad no haya escrito una novela. Antes ya había hecho cine pero pasarse al lado literario, nunca. Por eso, tener entre mis manos La Puta Diabla, la primera novela de Fito Páez, suponía tomar una decisión arriesgada: leerla o dejarla pasar. Hay que admitir que no es lo mismo escribir una canción de tres minutos que un libro de trescientas páginas y me daba miedo que no pudiese superar la decepción. Sopesando pros y contras, me hice el valiente y la leí. La sorpresa ha sido mayúscula al descubrir que el universo de Fito Páez está, como si fuese tan real como aquel en el que vivimos, en expasión.
 
La Puta Diabla no es una novela para principiantes. Si nunca has escuchado "Sasha, Sissí y el Círculo de Baba", "Tu Sonrisa Inolvidable" o "Mariposa Tecnicolor", por decir algunas de sus canciones; si no has visto sus películas o no sabes quién es Cecilia Roth ni lo que tuvo que ver en su vida, quizás esta no sea la novela adecuada para ti. Es un apasionante complemento a todo lo que ha sido su obra, a lo que es su arte, es difícil de entender, apasionante a grandes escalas, trágica, divertida y surrealista. Es una biografía que se atreve a jugar con el pasado y con el futuro y que toca todos los temas que han ido apareciendo a lo largo de tantos años en sus composiciones. Para mí, significa un hito en su carrera pero entiendo que, para los lectores recién llegados, sea un hueso duro de roer. Aún así, la experiencia es disfrutable, soy de la opinión de que cuanto más "masticado" esté la novela, menos placer proporciona el hecho de leerla.
 
Sobre el argumento, es como un torbellino que va dando vueltas. Comienza con Félix Ure, un claro alterego del autor, divorciado de una famosa actriz llamada Cecilia, digo, Genoveva, y enamorado de una cocainómana bastante voluble llamada Casimira. Casimira y sus tres personalidades le harán la vida imposible a Félix Ure, hasta el punto de volverlo loco. Pero este artista loco sobrevivirá incluso a una tormenta apocalíptica que destruirá Buenos Aires en el año 2018...
 
Y por el camino, encontraremos un perro que habla, a un montón de famosos que se drogan, correos electrónicos entre amantes, partituras de canciones crípticas, a periodistas musicales que esconden mucha maldad y muchos secretos, travestis, tiroteos, ajustes de cuentas y orgías. Súmale reflexiones sobre las relaciones personales, sobre el amor, la vida, la muerte y el éxito, una pizca de redención y alegría de vivir. Todo eso, pero también mucho más, es esta novela. Un universo en sí: adentrarse en él puede hacer que te pierdas o que lo ames. Yo, personalmente, lo he amado.
 
Como aperitivo, os dejo la canción que complementa la novela, un enigma que cobra total sentido una vez que hayas llegado a la última página de la historia.
 
 
 

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