3 dic. 2016

La pequeña colección de traumas de Miguel G.


Miguel G. ha decidido dar el triple salto mortal con su nuevo libro, mostrándose tal y como es a través de una serie de relatos autobiográficos en los que, sin tapujos, desvela los pequeños traumas que lo han ido forjando como persona. Es un acto valiente y arriesgado, pues habla, sin pelos en la lengua, de temas controvertidos y de las personas que han dejado huella, para bien o para mal, en su vida, desde familiares, como su abuela, su madre o su primo, hasta novios, amigos y amantes. Tuve un profesor de escritura que decía que lo primero que hay que escribir es un libro sobre traumas y familia, y meterlo en un cajón del que nunca ha de salir, para que no influya en nuestros escritos posteriores. A Miguel G. no le preocupa el qué dirán y da un cajonazo que dejaría perplejo a mi antiguo profesor. Personalmente, pienso que es una buena manera de superar los traumas, escribiéndolos y dejándolos atrás para comenzar, ahora que termina el año, un nuevo libro en blanco. 

Se podría decir que estos relatos están agrupados en tres grandes bloques: infancia, ruptura de pareja (y desamor) y sexo, aunque hay algunos sueltos que tocan otros temas como Dios, su carrera como escritor (tema del que me hubiese gustado que hubiera más relatos) o la relación que tiene con los actores que ha dirigido, porque para quien no lo sepa, Miguel es, además de escritor, director de teatro y artista (de hecho, las primeras cincuenta copias de Mi pequeña colección de traumas incluía un collage hecho por él mismo). Mi bloque temático favorito es el de la infancia. En él, Miguel detalla la pesadilla que fue sufrir acoso no solo por parte de compañeros del colegio, sino por familiares, sufriendo todo tipo de insultos y vejaciones sin que ningún adulto lo defendiera. En mayor o menor medida, creo que todos los lectores se pueden identificar con este bloque y/o empatizar con lo que cuenta. En ciertos momentos, Miguel se lo toma con cierto humor, a pesar de lo tremendo que resulta todo (el final del relato "Quasimodo" me hizo sonreír, cuando un minuto antes estaba horrorizado), pero en otros, directamente insulta a los aludidos, dejando claro que ni olvida ni perdona.

En los relatos dedicados a la ruptura de pareja y el desamor, Miguel sí que no se corta nada y va en modo ataque. Es una especie de venganza fría, que al mismo tiempo, justifica detallando las desventuras que pasó para llegar a ese punto. ¡A muchos lectores les encantará esta parte pensando que son ellos los que publican un libro en los que pueden despachar a gusto contra sus ex-novios! Este bloque está íntimamente relacionado con los relatos de contenido sexual. Muchas de las relaciones que en él cuenta Miguel son tristes y frías, de una sola noche, la mayoría con chaperos, y sin final feliz. Da la sensación de que más que relatos eróticos, que pretendan excitar al lector, son pequeños lamentos de alguien que en el fondo, busca ser amado. En ese aspecto, son el broche que termina de dar coherencia al conjunto. Los pequeños traumas de Miguel G. son una sucesión de causas y efectos, metidos en un crisol de sentimientos que van desde la ira a la melancolía, teñidos de sordidez y cierto halo oscuro, pero con un objetivo curiosamente paradójico: la búsqueda de la felicidad. Le deseo lo mejor a Miguel, es un proyecto, como he dicho al principio, arriesgado y valiente, pero además, bien escrito, sincero y hecho del material del que está hecho el arte: la verdad.